martes, 11 de diciembre de 2012

Talento asesino


No siempre en las novelas ilustradas, los dibujos o grabados han sido creados a partir del texto. Hubo una época en la que eran los narradores que escribían novelas por entregas en los periódicos, quienes se ponían al servicio de prestigiosos dibujantes. Éstos entregaban sus ilustraciones y los escritores se adecuaban a lo que habían representado las estrellas de los grabados.

Es el caso célebre del periódico londinense Evening Chronicle, que en 1836 le encargó a un joven de 24 años, que escribiese una serie de textos de carácter costumbrista para acompañar las ilustraciones del famoso dibujante Robert Seymour, toda una celebridad en la época. La trama de la historia debía subordinarse a los dibujos. El desconocido escritor elegido para tal tarea se llamaba Charles Dickens.

Sin embargo acabó sucediendo que el talento del joven escritor, plasmado en sus textos, terminó imponiéndose a las ilustraciones del afamado dibujante. Leer el siguiente capítulo de la brillante y divertida historia de Dickens, se convirtió en una pasión tan grande en Londres que en unos meses provocó el aumento de la tirada del periódico de 400 a 400.000 ejemplares. Tras la quinta entrega, Seymour se suicidó.


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