miércoles, 18 de abril de 2012

En el campo


Cuando me preguntan al respecto, confieso que no soy muy futbolero. Y es que mi antimadridismo emana de un elevado sentido de la justicia, mientras que al estadio acudo los domingos, no tanto por mi debilidad hacia unos colores como por mi debilidad por el cachondeo. Porque con lo que realmente disfruto, no es con el juego dudosamente exquisito de mi equipo, sino con los comentarios ingeniosos de la afición, sus nervios, encabronamientos y frases ocurrentes.
Hace apenas un mes jugábamos en casa contra el Racing. En este equipo había un jugador negro que se pasó todo el partido intentando meter un gol desde el medio del campo. Al cuarto intento, cuando tenía por delante suya  a tres compañeros esperando el pase, volvió a chutar desde Canadá, enviando la pelota a la bandera del estadio. Los tres jugadores de su equipo, se giraron enfadados para recriminarle, extendiendo los brazos en señal de protesta. Un espectador cercano comentó: "Ese negro es un flipao", a lo que otro apostilló: "Luego dicen del racismo...".

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