martes, 28 de febrero de 2012

Ludwig


En Cambridge, la satisfacción que experimentaba Russell con su alumno Ludwig pronto llamó la atención de los demás, entre ellos el economista John Maynard Keynes, el historiador Lytton Strachey y otros miembros de la denominada Cambridge Conversazione Society, un conciliábulo de intelectuales de izquierda y, principalmente, varones homosexuales, que harían que Ludwig entrara en la sociedad como "Apóstol". Russel, a quien sus amigos llamaban Bertie, protegía celosamente la compañía de Ludwig y aunque él mismo era Apóstol de la Conversazione Society, le molestaba tener que compartir a su trouvé con los demás. En noviembre de 1912, Strachey escribió a Saxon Sydney Turner, otro miembro de la sociedad:

El pobre (Russell) se encuentra en un estado lamentable. Con el cabello largo y cano y el semblante demacrado, aparenta noventa y seis años. La elección de Wittgenstein ha sido un duro golpe para él. Le hubiera gustado quedárselo solo para sí, y de hecho lo consiguió a las mil maravillas hasta que Keynes insistió en conocerlo y percibió al instante que era un genio y que era fundamental nombrarlo. (...) Anunciaron a bocajarro la decisión a Bertie, que casi se desvanece. Por supuesto, no pudo esgrimir ninguna razón contra su nombramiento, salvo el curioso argumento de que la sociedad se había degradado tanto  que su austriaco seguramente se negaría a pertenecer a ella (...) Bertie es en verdad una figura trágica y lo siento mucho por él, pero también es un iluso.

Durante toda su vida Ludwig se había sentido muy angustiado por los sentimientos de autodesprecio, la soledad y las ideas de suicidio. En 1912, pensó de nuevo en la posibilidad de quitarse la vida, aun cuando reconocía que su trabajo valía la pena. Se alegraba de haber abandonado la aeronáutica, de tener algo que decir en el mundo de la filosofía de Cambridge y de recibir los elogios de un reducido pero influyente grupo de filósofos. En la figura de David Pinsent, un joven inteligente y afable que estudiaba matemáticas en el Trinity College, encontró además a su primer amigo de verdad. Desde su sombrío punto de vista, el año 1912 fue probablemente uno de los más felices de la vida de Ludwig.

Alexander Waugh, La familia Wittgenstein


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