jueves, 9 de junio de 2011

El gusto por las cosas bellas


Hace unos meses, en una entrevista en el periódico, el escritor Antonio Lobo Antunes hablaba de la muerte de su padre y la gran sorpresa que le supuso descubrir que éste había leído lo que escribía. Cuando murió le dejó una carta de 600 páginas:

Nunca me había dicho qué pensaba de mí. Y leía mucho. Era muy rígido, violento incluso. Pero cuando iba a morir mi hermano le preguntó qué le gustaría dejarnos. Su respuesta fue: "El gusto por las cosas bellas".

Qué bonito, pardiez.

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